El laboratorio de la Moncloa

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con los presidentes del Senado y del Congreso, Pedro Rollán y Francina Armengol, respectivamente, tras el acto de la jura de la Constitución de la princesa de Asturias
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con los presidentes del Senado y del Congreso, Pedro Rollán y Francina Armengol, respectivamente, tras el acto de la jura de la Constitución de la princesa de Asturias Sergio Pérez | EFE

02 nov 2023 . Actualizado a las 09:09 h.

Tal vez sería más preciso decir el laboratorio de Ferraz. Pero es desde la Moncloa desde donde se dirige toda la operación investidura. ¿Ustedes creen en las casualidades? Yo no. Ocho de la tarde del lunes, las redacciones volcadas en la previa de la jura solemne de la princesa de Asturias. Llega por sorpresa un comunicado y una foto. La segunda foto de la ignominia después de la de la vicepresidenta del Gobierno reunida en Bruselas con un prófugo de la justicia. En esta ocasión, es el número tres del PSOE el que aparece junto a Puigdemont para cerrar el pacto que le dará a Sánchez la mayoría para ser presidente, posiblemente ya la semana que viene. La foto se distribuye a propósito en ese momento, última hora de un lunes. Y en el comunicado socialista se incluye una conocida exigencia de Puigdemont, que se le trate como president. La habilidad del laboratorio de la Moncloa para diluir con el juramento en el Congreso de Leonor sus polémicos pasos para la operación presidencia fue más allá.

Noche del martes. Cena en el Pardo. Último día de una jornada muy larga en el que las redacciones se han volcado con todo lo relacionado con la jura de la Constitución en las Cortes por parte de la princesa de Asturias en presencia de su padre, el rey Felipe VI. A esa hora, de pronto, otro comunicado. Hay acuerdo entre el PSOE y ERC para que Sánchez sea presidente. ¿Otra casualidad? Hoy en política ganar el relato lo es todo. Y Sánchez es un maestro en hacerlo. Sus palabras definiendo la amnistía como un acto que lleva a cabo por el interés y el bien de España, su manera de pronunciarlo, vuelve a confirmar que estamos ante un político recio. Alguien que no se inmuta. Un rival que ha demostrado que es muy difícil de batir.

En ese mismo discurso ante el comité federal del PSOE, Sánchez jugó también con habilidad con las cifras y ese ochenta por ciento de votos en Cataluña que estarían de acuerdo con la amnistía. No es hombre que se detenga. No es solo un resistente, como le llaman. Los que tienen poder saben que la manera de conservarlo es no frecuentar la piedad. Es de esos políticos que, para bien o para mal, marcan una época, aunque le pese a muchos. Volverán a ver como retuerce el cuello de las palabras con una elegancia y unas inflexiones al hablar dignas de elogio en su discurso de investidura, que versará sobre el progreso y la reconciliación de los españoles. En el contexto político de patio revuelto que estamos, Sánchez desde su laboratorio en la Moncloa es de momento imbatible. Veremos qué pasa cuando se vuelva a votar. ¿Cuándo? Que no les extrañe que sea capaz de estar cuatro años más, incluso con el reto de las elecciones vascas del ejercicio que viene, en las que se medirán dos de sus socios imprescindibles, PNV y Bildu.