Tontotecas

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre MIRADAS DE TINTA

OPINIÓN

MIGUEL MIRAMONTES

03 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Proliferan cada vez más todo tipo de «tecas», que en su etimología griega viene a significar «estantes». Vinotecas, gastrotecas, ludotecas y demás, son la versión petulante de las tabernas, restaurantes o salas de juego.

Si cabe, en estos nuevos «no-locales», lo que cambia principalmente son solo las formas; en ellos se repite la misma liturgia que se requiere para comer o beber con gente, pero en soporte QR, mesas de trepar con sillas inaccesibles y vajilla de pizarra. Ni que decir de lo de tener que hacerle una foto al sello para mirar la carta; con lo más que es la carta de toda la vida en la que puedes seguir con el dedo el rastro del precio.

La habitual falta de asertividad cuando se come fuera con amigos se multiplica con la smartphonecarta. La aparición salvadora del emergente grupal que dice: «¿y si pedimos algo para compartir?» Se demora, pero acaba apareciendo. Cuando la sugerencia tiene cuórum comienza la sinfonía de comandas a boleo: ¡unas croquetas, unos chipirones, un tataki de atún, un cebiche de lubina, una ensalada con burrata! Todo está perdido.

Solo cabe esperar una avalancha de platos sin ton ni son, donde el que tú pediste queda en la otra punta de la mesa y antes de acceder ya lo han devorado. Nadie pone orden en lo que debe ser un concierto armónico, nadie advierte de que si te comes el cebiche de la gastroteca, excusas comerte luego una croqueta porque todo te sabrá a limón, y no digamos la burrata que se convertirá en paté de ácido clorhídrico en el estómago. Llegado el plato principal, la mayoría están ahítos y lo paladean con la misma desgana con la que pagan un precio generoso por el microplato con flores de Bach. No vencerán ni nos convencerán.