La santa varona

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

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10 jun 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Era la hora de la sopa. En la televisión emitían un programa del corazón, donde se daba cuenta de las últimas novedades en ese mundo. Una de ellas afectaba a una joven, hija de una familia de abolengo. Ante algo que se dijo de la muchacha, una de las comentaristas reaccionó con incredulidad: «¡Pero si es una santa varona!». Solo intentaba decir que tenía las cualidades de un santo varón, de un hombre ingenuo de gran bondad. Pero la cuchara de uno de los escandalizados televidentes cayó con efectos catastróficos sobre el plato donde nadaban los fideos.

El escándalo fue a más cuando otro comensal informó de que en español existe el femenino varona. De ello da fe el Diccionario, que le pone la marca de poco usado con el sentido de ‘mujer varonil', y de desusado con el de ‘persona del sexo femenino, mujer'. Está en el DLE desde 1803 con la primera de esas definiciones y ya desde entonces con la nota de anticuado.

De lo que no cabe duda es de la antigüedad del término. Aparece, por ejemplo, en Castigos e documentos para bien vivir ordenados por el rey Sancho IV, anónimo, de 1293: «E Adam, nuestro padre, quando vio a Eua çerca si, que Dios criara e fiziera de la costilla que del sacara del su costado, dixo estas palabras profetizando lo que depues auie de venir: “Tu seras llamada varona, porque saliste de la costilla del varon, e seras mi conpannera”». Entonces varona era tan solo ‘mujer', sin adjetivos peyorativos, como lo sería después varonesa.

Limpiadas ya las salpicaduras de sopa, los comensales del principio se plantearon cuál debería haber sido la alternativa a santa varona adecuada a nuestros tiempos. Quien se precipitó al principio volvió a hacerlo: «santa hembra». Había errado en el heterónimo, la palabra que se opone a otra de distinta raíz en el género o en otro rasgo morfológico, como en padre/madre, caballo/yegua o nuera/yerno. Si hembra es el heterónimo de macho, el de varón es mujer, aunque el Diccionario permite sostener varón/hembra ‘mujer'.

El Reglamento de la Ley del Registro Civil, de 1958, establecía en su artículo 170 que «en la inscripción de nacimiento constará especialmente [...] si el nacido es varón o hembra y el nombre impuesto». En 1993, el Consejo de Ministros acordó cambiar hembra por mujer «para designar a las personas de sexo femenino —decía el decreto— con una palabra más acorde con la posición de plena igualdad con el hombre que según la Constitución corresponde a la mujer».