El comedor que nunca existió

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

ETIENNE LAURENT | EFE

En el año 2017, el sitio web Tripadvisor elevó a la categoría de mejor restaurante de Londres uno llamado The shed and dulwich. Estaba ubicado en un jardín del sur de la ciudad y su propietario se llamaba Oobah Butler. El local ascendió en pocos meses hasta la cima de los mejores a pesar de que nadie había comido nunca en él y de que sus instalaciones eran un modesto cobertizo en el jardín de la casa de Butler. En realidad, The shed and dulwich nunca existió. Butler trabajaba para Lifestyle y Vice y quería demostrar que el sistema de recomendaciones en el que se sustenta Tripadvisor tenía truco y bastante peligro. Así que diseñó una web molona, construyó una serie de platos con atrezzo doméstico y convocó a sus amigos para que recomendaran el comedor, que enseguida empezó a escalar propulsado por la imposibilidad de reservar mesa y la maravillosa estupidez humana. El día que alcanzó el número uno, Butler desveló el truco y Tripadvisor pasó un momento de apuro que superó enseguida, como bien saben todos los cocineros sometidos a la coña de los comentarios.

Uno de los trabajos más demandados entre los aspirantes a actor de Hollywood es convertirse en seatfiller. Ser llenabutacas en una gala de los Óscar garantiza una aproximación física a las estrellas cuyos asientos ocupan cada vez que los astros se levantan. Aunque tienen prohibido por contrato hablar con ellos para que quede clara su consideración de bulto, desde casa el seatfiller es visto como un actor más, aunque su aspiración no prospere nunca y su mejor interpretación se quede en rellenar el hueco que ocupa Hugh Grant mientras Hugh Grant mea.

El mejor restaurante de Londres no existe y el mejor actor de Hollywood puede que tampoco. Debe ser esto el metaverso.