Plañideros

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

XOAN CARLOS GIL

28 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Consenso general: tras tres años de restricciones intermitentes, estrictas indicaciones para tirar la basura y paseos con multa a la orilla del mar, la humanidad se ha lanzado como el Estrómboli a las calles, a los bares, a las tiendas, a la noche y a la vida como si no hubiese un mañana o como si en cualquier momento a alguien se le ocurriera la estrambótica idea de confinarnos a todos en casa porque un virus desconocido amenaza a la humanidad.

El apocalipsis se anuncia en el Senado, España se rompe, la dictadura asoma la patita, Sánchez sigue con su golpe de Estado, la inflación nos estrangula pero los habitantes de esta parte del mundo andan en un desparrame colectivo como si quisieran recuperar en una noche todas las noches perdidas en el más ruidoso carpe diem que se recuerda.

Nunca hubo un divorcio tan sobresaliente entre lo que cada uno hace y el diagnóstico colectivo, en lo que parece un enorme tanatorio abarrotado de plañideros que constatan lo mal que va todo, a dónde vamos a ir a parar, mientras se ponen morados de empanada y moscatel. Este dato del CIS quizás sea un síntoma de estrés postraumático o de una propensión general cenicienta, porque sorprende que siete de cada diez españoles crean que las cosas van fatal en lo colectivo y que, al mismo tiempo, el 63 % confiese que su situación personal es buena o muy buena. O será que todos los que llenamos bares, calles, tiendas y noches somos unos irresponsables que no sentimos en la chepa el peso de la dictadura, el golpe de Estado, que España se rompa y, en fin, toda esta terrorífica situación crítica en la que nos encontramos y que debería mantenernos encerrados en casa sin siquiera salir a tirar la basura.