La inteligencia artificial nos sustituye
OPINIÓN
Amparo Alonso Betanzos (Vigo, 1961) es una de las mayores expertas en inteligencia artificial (IA). La catedrática de computación de la UDC coordina el grupo de investigación Lidia (Laboratorio de I+D en Inteligencia Artificial) en el que también participan, entre otras, las brillantes doctoras Bertha Guijarro Berdiñas (A Coruña, 1969) y Verónica Bolón Canedo (Carballo, 1984), nombrada hace un mes académica de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España. Alonso Betanzos lideró la propuesta coruñesa para que la Aesia (Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial) se quedara en A Coruña, y desde hace unos días ya sabemos que la agencia, precursora en Europa, se instalará en el edificio modernista de La Terraza, en los jardines de Méndez Núñez. La doctora asegura que es importantísimo regular la IA para que la población más vulnerable, como los niños y los ancianos, por ejemplo, sepan que quien les atiende es una máquina y no un humano, para que no se viole nuestra privacidad, para que no se nos manipule, en definitiva.
La IA es un campo de la informática que se centra en el desarrollo de sistemas informáticos que puedan realizar tareas que normalmente requerirían inteligencia humana, como el reconocimiento de patrones, el aprendizaje automático y la toma de decisiones. Tiene muchas posibilidades y aplicaciones en diferentes ámbitos, como la medicina, la educación, la industria, los negocios y la ciencia en general. Sin embargo, también conlleva ciertos riesgos y desafíos que deben ser abordados, como la pérdida de empleos debido a la automatización de tareas que son realizadas por humanos. También, posibles fallos en los sistemas de IA, que pueden tener consecuencias graves en ciertas aplicaciones, como en el campo de la salud o la aviación; o el peligro de que sea utilizada de manera malintencionada en el caso de sistemas de espionaje o ataques informáticos, además de que la IA se utilice para reforzar la discriminación y la desigualdad, ya que puede replicar y amplificar prejuicios y estereotipos existentes en los datos con los que se entrena y tiene muchos sesgos machistas, xenófobos, y clasistas. Así lo demostró la socióloga Capitolina Díaz en un estudio que realizó sobre las entradas de la Wikipedia, que presentó en el Cinbio, en Vigo, el pasado octubre y en el que evidenció el sexismo en el big data, donde, entre otras perlas, el algoritmo hacía la siguiente analogía: «Hombre es a inteligencia como mujer es a lucirse».
Por cierto, hice una prueba de su capacidad y dos párrafos completos de este artículo los ha escrito la propia inteligencia artificial. Asusta y fascina al mismo tiempo. Les propongo que entren en https://chat.openai.com/chat y se sorprendan con lo que puede hacer, para muchos la última y más disruptiva revolución después de la aparición de internet. De momento, como es una creación y no una copia, se va a poner difícil para los medios de comunicación, los profesores y editores descubrir la autoría de los textos. Por cierto, escribe en todas las lenguas y lenguajes de programación. ¿Es o no necesaria una agencia reguladora de la IA?