Drones que marcan el paso de la guerra
OPINIÓN
La guerra entre Rusia y Ucrania está mostrando la parte más controvertida de la tecnología UAV. Los ataques utilizando esta tecnología copan los titulares desde que estalló la guerra. Ambas partes han estado utilizando costosos drones militares como herramienta de combate. El precio de los «drones de combate» que estamos acostumbrados a ver se elevan a millones de euros y solo pueden ser pilotados por militares con una formación específica. Esto ha llevado a ambas partes, especialmente a Ucrania, a recurrir al uso de modelos comerciales, pequeños y asequibles que están al alcance de cualquier civil, para repeler la agresión de la parte contraria. Asociaciones ucranianas formadas por empresas del país y miembros militares han lanzado una iniciativa con la que están cambiando en 180 grados la forma de afrontar la guerra. A través de la donación pública de drones y/o componentes que popularmente se utilizan para labores civiles de topografía, inspecciones técnicas o incluso para audiovisual o agricultura, están formando un ejercito de UAV con el que están resistiendo e inmovilizando el avance de las tropas rusas. Gobiernos y empresas de todo el mundo abastece a Ucrania de aparatos y equipamiento de marcas más que conocidas y al alcance de cualquiera de nosotros. Tan populares como que son aeronaves con las que muchos profesionales y aficionados operan diariamente en España y en todo el mundo. La clave está en que estos drones hasta ahora de uso civil y con un precio más que asequible, entre los 1.000 y 6.000 euros, están siendo implementados con capacidades militares de una forma casi artesanal por los ucranianos, dotándolos de elementos que los convierten en armas voladoras que usan de forma inmediata. Los drones más pequeños y compactos, de apenas 1 kg y con un precio en el mercado inferior a los 1.000 euros, se dotan de cámara de vigilancia y una granada. Mientras que los más grandes, de hasta 25 kg, se equipan con cámaras HD y térmicas, proyectiles y otras cargas explosivas que lanzan sobre el bando enemigo. Su funcionalidad es tan simple como precisa. Permite que cualquier civil pueda manejarlos sin contar con una formación técnica específica, totalmente al contrario de lo que ocurre con las armas militares y, no menos, con los costosos y de gran envergadura drones de combate. Sin duda, esta herramienta civil, ahora convertida a militar, es la nueva protagonista en la guerra entre Rusia y Ucrania, y su aplicación está siendo de gran valor y ayuda para el Gobierno ucraniano. Estos drones comerciales reinventados en armas de guerra están dando una importante ventaja al Ejercito ucraniano respecto al ruso en el campo de batalla y suponen una valiosa herramienta para los combatientes civiles que pueden vigilar a las tropas rusas, detectar los mejores puntos de ataque y eliminar al enemigo desde puntos seguros para ellos. Todo ello ha convertido a los drones en un elemento imprescindible hoy en día para el Ejercito de Ucrania. Con ellos están consiguiendo evitar el avance de las tropas rusas y defender su territorio.