¿Dónde está Rueda?

Luís Guilín SECRETARIO DE MIGRACIONES DEL PSOE DE OURENSE

OPINIÓN

lavandeira jr | EFE

En la primera cumbre hispano alemana que se celebró en Galicia, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, recibió al entonces canciller Helmut Kohl acompañando al presidente del Gobierno, Felipe González. La segunda reunión celebrada en nuestra tierra fue con la canciller Merkel, y ahí estaban Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijoo.

El tercer encuentro en Galicia —esta vez en A Coruña, las anteriores fueron en Santiago—, el canciller Olaf Scholz sigue esperando conocer al presidente de la Xunta de Galicia. Ahí estaban dándole el willkommen in Galicien el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso. Esta vez la máxima autoridad de Galicia, que representa a todos los gallegos y gallegas, aunque no le hayan votado, ha declinado en dar la bienvenida al jefe de Gobierno de un país amigo que ha acogido a miles de personas que han emigrado a Alemania, entre ellos muchos durante su mandato de vicepresidente.

He recibido llamadas de retornados que me han preguntado dónde estaba el presidente de la Xunta el pasado 5 de octubre. No entienden ese comportamiento de una persona que se escuda detrás de una supuesta agenda ya cerrada, inmóvil, que bajo ningún concepto se puede modificar y cambiar. La incomprensión se palpa también en la pequeña colonia de jubilados alemanes asentados en Galicia.

El mundo en el que vivimos es un mundo de intereses, pero los podemos compensar con sensatez e inteligencia. En este caso mirarse al ombligo no ayuda a nada. El señor Rueda puede interpretar las cosas a su manera, pero ha mostrado en esta ocasión ser más bien un funcionario gris con traje de hierro. No es un hombre con el sentido del deber. Aquí dominaron los malos consejos. Cada cual tiene su sitio y su función que atender. Si el presidente de la Xunta prefiere estar encerrado dentro del cinturón de las paredes de Monte Pío, si quiere ser un náufrago en la arena que espera ser arrastrado en la próxima ola, es su problema.

Nosotros no podemos cerrar los ojos ante el orgullo y egoísmo personal. ¿Son estas las maneras de la Xunta? ¿Acaso se gobierna así Galicia?. El pasado miércoles Europa, y Alemania, estaban mirando a Galicia y muchos nos preguntamos ¿dónde está Rueda?