Pepe García Buitrón era una persona muy apasionada y emprendedora. Se volcaba en cuerpo y alma en todo lo que emprendía y profundizaba al máximo en su conocimiento.
Se hizo un experto en aspectos tan variados de la vida como la cirugía, los trasplantes, edición de vídeo-cine, mecánica (de su dos caballos o del Nissan Patrol), ciclismo, mastines, los viajes (especialmente al desierto del Sáhara). Y sobre todo un experto en lo humano. Se ha volcado en la amistad (legión de amigos) y en la lucha por la igualdad y defensa de los derechos humanos.
En resumen, ha sido un apasionado de la vida, de la que merece la pena de ser vivida. Y así lo ha hecho.
He tenido la suerte de ser tu amigo y compañero y de haber disfrutado mucho contigo y de ti en el hospital, en el quirófano, en las relaciones humanas, en la calle, en casa y en viajes hasta en el desierto.
Te seguiré queriendo, Pepe.