De cisnes negros, rinocerontes grises y ahora ¡medusas!

Susana Quintás CONSEJERA INDEPENDIENTE

OPINIÓN

Isaac Esquivel | EFE

18 sep 2022 . Actualizado a las 14:32 h.

El mundo animal ayuda a establecer metáforas con las que entender mejor los fenómenos económicos. Los conocidísimos cisnes negros recogen situaciones que son casi imposibles de predecir y que cuando ocurren tienen un elevado impacto, pero que retrospectivamente se puede comprobar que en realidad eran predecibles. Dos ejemplos de manual de cisnes negros son el ataque a las torres gemelas del 2001 y la crisis financiera del 2008.

Mucha gente se ha empeñado en calificar la crisis del covid-19 como un cisne negro. Sin embargo no es así. Bill Gates, por ejemplo, en el 2015 ya anticipó que la próxima crisis mundial sería una epidemia infecciosa para la que el mundo no estaba preparado. Así que podríamos decir que más bien ha resultado ser un rinoceronte gris, que no es otra cosa que una situación de riesgo extremo para un país o para una empresa que, aunque sea previsible, los dirigentes o los ejecutivos no hacen nada para hacerle frente. El cambio climático es el ejemplo paradigmático, también el envejecimiento poblacional en España. Un rinoceronte gris es, en la práctica, un peligro predecible ante el que no actuamos.

A diferencia de los cisnes negros, es posible protegerse frente a los rinocerontes. Un buen sistema de análisis y gestión de riesgos en la empresa es clave para identificarlos y establecer mecanismos mitigadores y planes de acción. Una mirada de luces largas que tenga en cuenta el largo plazo y no solo el rabioso corto plazo evita a estos bichos.