La eólica, aliada para prevenir incendios
OPINIÓN
En España, gracias al viento, un 23 % de la electricidad se produce en los parques eólicos instalados en el 9 % de los municipios españoles. La ocupación del territorio que se realiza con la eólica es mínima. Para cumplir con los objetivos del Plan Nacional Integral de Energía y Clima (PNIEC), para el año 2030, la eólica solo necesita un 0,004 % más del territorio nacional, llegando así a una ocupación total del 0,020 %.
Galicia destaca entre las comunidades autónomas, con un 67 % de la potencia instalada renovable. En Galicia se crearán 6.000 nuevos empleos en menos de diez años, llegando a un total de 12.000 puestos de trabajo en la región, según datos del último Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólico en España.
Los parques eólicos generan actividad industrial en el territorio. Esto permite que, en los municipios donde se sitúan parques eólicos, se han podido desarrollar planes industriales basados en la cadena de valor de la actividad eólica. Además, los parques eólicos tienden a localizarse en municipios en los que la población es baja (la España vaciada), contribuyendo a fijar población, dado que generan actividad económica y empleo. Aparte de la creación de empleo y riqueza local derivada de su propia actividad, los parques eólicos conviven con actividades fundamentales para el desarrollo económico y social del entorno como son la agricultura, la ganadería, la pesca o el turismo. El desarrollo eólico es sostenible con el territorio y compatible con el entorno y la protección de la biodiversidad. En los parques eólicos, solo una parte mínima del total de la superficie es utilizada por los aerogeneradores, por lo que gran parte de la tierra se usa para cultivar o criar rebaños.
Para construir un parque eólico es necesario disponer de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva. Los estudios de impacto ambiental y los planes de vigilancia ambiental son rigurosos y exigentes, garantizando que se protege la biodiversidad y los entornos naturales. Además, para la instalación de un parque eólico y su posterior funcionamiento es necesario construir pistas o caminos que faciliten el acceso de la maquinaria y el mantenimiento. Estas pistas están perfectamente cuidadas y sirven a los vecinos para acceder a las tierras para su cultivo, uso ganadero, así como para practicar senderismo o ciclismo, entre otras actividades. Pero, además y muy importante, estos caminos son cortafuegos que impiden la propagación de incendios en las áreas donde hay parques eólicos. Los trabajadores de los parques eólicos, los técnicos que se ocupan del mantenimiento de las instalaciones, se ocupan de vigilar y alertar si hubiera algún incendio en la zona, convirtiéndose en un sistema de ayuda y alerta para prevenir los incendios.
Hace unos días, en este mismo medio, se publicaba una tribuna de opinión firmada por un representante del colectivo Ojos para la Paz. En su texto, relacionaba el incremento de los incendios forestales con los parques eólicos. La única relación posible y real es que donde hay un parque eólico se mantiene la superficie en perfecto estado, facilitando la convivencia con otros usos como son la agricultura o la ganadería, y sus pistas son el mejor cortafuegos para evitar incendios en la zona. Atribuir la propagación de incendios a la existencia de parques eólicos es una autentica sandez.
Nos encontramos en un período de incertidumbre y máxima preocupación ante el encarecimiento de las materias primas y de los productos energéticos. El impulso de las renovables es tan urgente como necesario para disminuir la dependencia del exterior, abaratar la electricidad y contribuir en la lucha contra el cambio climático. Vivimos momentos muy exigentes y complejos en el sector energético en España, que requieren de máxima responsabilidad por parte de todos los actores, de rigor y de visión a largo plazo.