«Tontolaba»

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

14 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El verano del III Año Pospandemia está resultando, si cabe, tan rarito como los anteriores, no tanto por la amenaza del covid (que sigue estando ahí) sino por el conjunto de calamidades que nos rondan esperando que pase la ola de calor y suba la marea. Cuesta mantenerse desconectado de tanta advertencia y sobresalto, por mucho tinto de verano, festival y chiringuito donde cobijarse.

No llegaba con esta calor desaforada, con las restricciones de agua, de energía y de sosiego, con la espada de Damocles pendiendo sobre nuestras cabezas amenazando crisis de todo tipo, desde la viruela del mico al desabastecimiento de todo, sino que la lluvia fina de noticias turbadoras no cesa durante los atardeceres del estío.

Que el rey no se levanta cuando pasean la espada de Bolívar como si fuera el brazo incorrupto de Santa Teresa; que Nancy Pelosi se va de gira a tocarle los rollitos de primavera a los chinos, que amenazan miedo al pacífico Taiwán; que Putin juega a trilero abriendo y cerrando la llave del gas (recuerdo un fantástico epitafio que rezaba: «Aquí yace Juan García, que fue a ver si había gas, y gas había»); que Ucrania sigue dando bocanadas en un mundo que ya no jalea al bueno de Zelenski, y, la última, que a Trump le registran el casoplón mientras sigue cacareando un regreso jabonado de delfín y fragmentación social. Un sinvivir.