Epidemias en un mundo cambiante

Jordi Serra-Cobo INVESTIGADOR DISTINGUIDO DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA. MIEMBRO DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Y DEL DEPARTAMENTO DE BIOLOGÍA EVOLUTIVA

OPINIÓN

María Pedreda

03 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Una de las características de la época actual es la rapidez y la magnitud en que se producen los cambios, los cuales afectan no solo a la globalización comercial y económica sino también a la propagación de las enfermedades.

Se producen cambios a nivel global y también local que inciden en la salud humana. Los límites de distribución de ciertas enfermedades circunscritas durante mucho tiempo en determinadas regiones del planeta se están expandiendo. Un ejemplo reciente lo hallamos en el virus africano que produce la viruela del mono, virus detectado por primera vez en humanos en 1970, sin embargo, es en el 2022 cuando se expande. Pero no solo se propagan enfermedades conocidas, también emergen nuevas enfermedades, como es el caso del covid-19. Otro importante cambio se vincula con la expansión de las especies potencialmente transmisoras de enfermedades, lo que llamamos vectores. Un buen ejemplo lo tenemos con la llegada a Europa de los mosquitos asiáticos del género aedes (entre ellos el mosquito tigre).

Pero ¿por qué se producen estos cambios? ¿Cuál es la situación epidemiológica actual? Para dar respuesta a las preguntas formuladas es preciso recordar que los humanos formamos parte de una biosfera extremadamente compleja en la que se han establecido multitud y complejas relaciones entre los seres vivos y el ambiente donde viven. Relaciones que en muchos casos se están alterando. La vida silvestre desempeña un papel clave en la emergencia de las enfermedades infecciosas, pues la salud humana y la salud animal están estrechamente relacionadas. En dicho sentido, la mayoría de los virus que infectan a los humanos, ya sean emergentes o no, tienen su origen en los animales. Por ejemplo, el VIH, el dengue, el sarampión, la viruela, el MERS y el SARS-CoV-2 son de origen animal. Ahora bien, las enfermedades no solo circula de los animales a las personas. Los humanos también podemos transmitirlas hacia los animales.