¿Y la edad penal a los 16?

Manuel Fernández Blanco PSICOANALISTA Y PSICÓLOGO CLÍNICO

OPINIÓN

03 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno ha sugerido recientemente la posibilidad de que el derecho al voto se pueda ejercer a partir de los 16 años. Independientemente del cálculo electoral que puede subyacer a adelantar 2 años el derecho al sufragio, esta posibilidad abre el debate sobre si a los jóvenes de 16 años se les supone la información y madurez suficiente para votar con responsabilidad.

Y esta es la cuestión clave: la responsabilidad. Lo que distingue a un niño de un adulto es precisamente la responsabilidad, no la edad cronológica. Por eso podemos encontrarnos con niños maduros y, cada vez más, con adultos que son niños o adolescentes eternos.

Actualmente, se hace cada vez más difícil encontrar un adulto de verdad. Sobre todo si consideramos a un adulto como aquel que se hace responsable de sus actos y de sus consecuencias, es decir, de sus decisiones y de la posición en la vida a la que lo conducen. Un adulto de verdad no se victimiza, ni atribuye al otro los problemas de los que es responsable. Si siguiéramos este criterio, casi habría que pensar más en retrasar la edad de derecho al voto que en adelantarla, aunque no serviría de nada: el simple paso de los años no garantiza que un sujeto inmaduro alcance la madurez.