El viaducto de O Castro, que forma parte de la autovía norte de acceso a Galicia (A-6), fue construido en la segunda mitad de los años 90 para resolver, junto a los demás viaductos, el desafío de la ingeniería que suponía el paso del puerto de Pedrafita. Después de los casi veinticinco años de su construcción, la propia Administración había detectado problemas con el postensado de las dovelas prefabricadas de las vigas cajón en las que se apoya cada vano, que parece que se habían corregido ya, después de un año de trabajos; por lo que la caída ha debido producirse por algún vicio o defecto oculto que no fue detectado entonces, o por problemas posteriores derivados de su reparación. Es muy pronto en estos momentos para saberlo.
Lo que sí conocemos es que han estado dos grandes ingenierías españolas en temas estructurales detrás del proyecto de reparación y que, en estos momentos, tanto la Administración (en este caso, el Ministerio de Transportes) como las ingenierías y la constructora encargada de la reparación estarán estudiando las causas del, posiblemente, primer tramo de hormigón pretensado o postensado que se cae en Galicia. Por suerte, no ha habido heridos al no tener tráfico el puente y porque la propia Administración no había dado el visto bueno al final de las obras y realizado las pruebas de carga correspondientes.
Cuando en agosto del 2018 se derrumbó el viaducto de Polcevera, en Génova, surgieron voces críticas sobre el estado de mantenimiento de dicha infraestructura. No es este el caso gallego, en donde la Administración ya había detectado defectos en el viaducto, que habían derivado en las obras de reparación, con técnicas singulares, por las circunstancias que presentaba el postensado.
En la ingeniería civil la seguridad estructural está en lo más profundo de su identidad, por lo que no puede admitir la caída de un viaducto, aunque sea un hecho excepcional y en obras. Y con todas las garantías de seguridad, el de O Castro se habría puesto en servicio después de hacer las pruebas de carga.
El puerto de Pedrafita ha sido históricamente la puerta de entrada al norte de Galicia. A través de él construyeron ya los romanos desde Astorga una calzada que llegaba hasta el puerto de Brigantium (A Coruña). Esperemos que las limitaciones que se plantean en estos momentos con el acceso, después de la caída del viaducto, con una de las calzadas sin tráfico, se resuelvan pronto y los ingenieros sepan encontrar las causas.