Incendiarios

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

ANGEL MANSO

23 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

A propósito de una columna sobre el estudio de la Filosofía en la enseñanza secundaria, alguien me recordó el aforismo que se atribuye a personajes muy distintos: «Un alumno no es un tonel que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender». Parece que fue Plutarco el primero en formularlo. Sin duda, el objetivo principal de un docente debería ser ese: conseguir que el alumno quiera, que se asombre, despertar su curiosidad. Si se consigue, ya está casi todo hecho. Por ejemplo, a la hora de enseñar a escribir, parece mal recurso empezar por dar clases de gramática. Ayuda más enseñarles a amar y admirar los buenos textos, conseguir que envidien a los que escriben bien. Y eso les lleva a depurar sus herramientas —empezando por la gramática— a una velocidad impensable y por su cuenta. Necesitarán alguna ayuda suplementaria para reforzar la voluntad: plazos, revisiones, ejercicios específicos con fines claros. En el momento en el que un estudiante dice o piensa «¡cómo me gustaría haber escrito eso!», el fuego se ha encendido y solo queda alimentarlo.

Los alumnos del MPXA disfrutaron estos días de dos profesores que van por ahí plantando fuego: Miguel Anxo Murado y Ander Izagirre. Dos personajes que contagian una enfermedad incurable: periodismo. Acabo de escuchar desde mi despacho el cálido aplauso final con el que despidieron a Ander. Y me viene a la memoria algo que les dijo Murado: está bien eso de enseñar pensamiento crítico. Pero el pensamiento crítico con los demás, aunque necesario, se manifiesta casi naturalmente. «Lo difícil —decía—, lo que hay que enseñar y practicar es el pensamiento crítico con uno mismo».

Lección espléndida de periodismo.

@pacosanchez