Tratado Antártico, modelo de paz

José Ricardo Pardo Gato DOCTOR EN DERECHO. CAPITÁN RV. EMBAJADOR DE LA MARCA EJÉRCITO

OPINIÓN

XAVIER FONSECA

04 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En tiempos convulsos como los que vivimos, donde el valor humano queda postergado por intereses controvertidos, se hace necesario, más que nunca, volver la vista a modelos donde las potencias han acercado puntos de encuentro por el bien común y de la humanidad.

Uno de ellos es el acuerdo internacional firmado en Washington D.C. el 1 de diciembre de 1959, que dio lugar al Tratado Antártico, cuya entrada en vigor se produjo el 23 de junio de 1961. Este consenso trasnacional supuso el pistoletazo de salida para la investigación en muchos ámbitos inexplorados hasta ese momento y en unas condiciones de vida extremas.

Aunque pronto surgieron antagonismos entre las distintas potencias, que querían optar a su parte del continente helado, lo cierto es que este texto legal contribuyó, decisivamente, a lograr objetivos tan importantes como la libertad de investigación científica. Otros temas, más polémicos sin embargo, como la explotación de las riquezas de la Antártida, siguen sin concitar aún el consenso necesario.