Qué gran tipo era Vladimir

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

SPUTNIK

03 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Acabamos de descubrir que Vladimir es un malvado. Un tirano y un matón. Lo averiguamos ahora que, sin más ni más, ha invadido Ucrania y atemorizado al mundo con una amenaza nuclear. Es un mal tipo que nos tenía engañados, porque siempre contamos con él para las grandes misiones, negocios y relaciones. Le creíamos uno de los nuestros y se nos destapa como un sujeto despreciable.

Dejando a un lado los elogios y relaciones con el facherío mundial, Vladimir recibió una cascada de atenciones y consideraciones a lo largo de las últimas dos décadas. «Miré al hombre a los ojos y lo que vi fue una persona directa y digna de confianza. Sentí su alma», dijo en el 2001 aquel inolvidable psicólogo llamado George W. Bush.

Desde Schröder hasta Merkel, los alemanes mantuvieron con el sátrapa ruso unas relaciones que hicieron a su economía la gran potencia europea, eso sí, dependiente del Kremlin. Londres se alzó como centro financiero y se enriqueció a cuenta de los oligarcas rusos. Firmas de lujo francesas e italianas recibieron los beneficios de las grandes fortunas de los amigos de Vladimir, al igual que los diamantes de Bélgica. Y hasta el Partido Laborista británico recibió casi dos millones y medio de euros para su financiación, pese a que ahora lo niegue Boris Johnson.