El triunfo de Tanxugueiras

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

RTVE

Este ha sido un triunfo de Tanxugueiras. No es solo un soplo de aire fresco. Es la brisa que viene para quedarse. Las tres pandereiteiras han dado voz a las otras Españas, esas que también existen, pero que la mayor parte de las veces están fuera de foco. Hay horizonte más allá de Madrid y de Barcelona, nuestros dos grandes ombligos. Suenan más latidos que los del sur, más ritmos que los del flamenco y sus queridos parientes (cercanos y lejanos). Se hablan otros idiomas, y no han sido inventados a última hora para ningún festival de la canción. Son millones de personas y de kilómetros que significan mucho más que un territorio vaciado o que una colección de paisajes brumosos a la espera de que el AVE mil veces prometido despeje su niebla ancestral. Mucho más que postales de fondo, con sus vacas y tierra recién arada, lista para que desembarquen los políticos en campaña y luzcan allí maneras y estilismos propios de un remake de La escopeta nacional mientras intentan dialogar con un ternero o le piden el voto a una oveja. Mucho más que versos sueltos con los que salpicar discursos prosaicos. Mucho más que la «Galicia profunda» o la «Extremadura profunda». Mucho más que un puñado de etiquetas colocadas desde el altar de la condescendencia. Mucho más que el tópico apolillado. Mucho más que un catálogo de sitios y personajes pintorescos. Mucho más que los remiendos del traje.

Hacerse oír desde su cultura. Ganarse un sitio en el escenario con una propuesta propia, pero que abraza a otros. Cantar. Contar. Sin complejos. Ese es el gran triunfo del Benidorm Fest. El de Tanxugueiras. Y el jurado que diga lo que quiera.