El PP se pierde en Jericó

OPINIÓN

Eduardo Parra | Europa Press

13 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada vez hay más gente que pregunta quién asesora al PP, qué genio militar inspira su estrategia, y qué forma revestirá el asalto electoral a la Moncloa. Se trata de un asunto, envuelto en misterio, que preocupa incluso en las mejores facultades de Ciencia Política de EE.UU., donde se teme que Vox, el socio inevitable de Casado, se deje arrastrar por las técnicas electorales del trumpismo. Por eso no debe extrañarles que un buen amigo mío, profesor en la Columbia University, que me trata como si fuese el «mejor politólogo forense del hemisferio norte», me haya remitido una consulta —peliaguda y urgente— que redactó en estos términos: «¿En qué vericuetos estratégicos se está perdiendo el PP?».

Sabedor de que a los profesores americanos les encantan las respuestas sucintas, enriquecidas con metáforas y parábolas orientadas a la docencia, le contesté lo que sigue: «Ni César, ni Alejandro Magno, ni Temístocles, ni Aníbal, ni el Gran Capitán, ni Napoleón o Rommel inspiran la estrategia del PP, que quiere tomar la Moncloa, con la ayuda de Yahvé, imitando la técnica que usó Josué para entrar en Jericó». Le puse, al final, la cita de la Biblia: «Josué, 6, 1-16», y firmé el diagnóstico. Y el pasado martes me contestó, agradecido, para decirme que —¡por fin!— lo había entendido, y que va a organizar un seminario, con rabinos judíos y teólogos de las grandes iglesias cristianas, para que le hagan una interpretación ecuménica —traducible a conclusiones laicas— de tan importante episodio.

La historia dice que los israelíes, tras cruzar el Jordán y entrar en la tierra prometida, se dieron de bruces con las imponentes murallas de Jericó. Y que, cuando ya eran evidentes el pánico del pueblo y la desmoralización de la tropa, bajó un ángel del cielo que le dio a Josué estas instrucciones: «El séptimo día, en vez de dar una vuelta a la ciudad, daréis siete. Abrirá la procesión del cerco el Arca de la Alianza, portada por sacerdotes y acompañada por trompeteros que hagan resonar sus cuernos como si fuesen truenos. Detrás irán el ejército y el pueblo en absoluto silencio. Pero cuando hayáis completado la séptima vuelta, el pueblo y el ejército exigirán a gritos, mezclados con la trompetería, la entrega de Jericó al pueblo de Israel. Y en ese momento se derrumbarán las murallas, y el poder de Yahvé os entregará la ciudad». Así lo hicieron, y así resultó. Es bonito, ¿verdad?

Pues ahí están García Egea, Gamarra, Montesinos, Maroto, Levy y algunos más, rodeando la Moncloa, soplando sus cuernos, seguidos por los militantes más devotos, e intentando completar siete vueltas, con la esperanza de que baje Yahvé a entregarles el poder. «¿Tienes pruebas de que es así?», preguntó el de Columbia. «No —le dije—, pero tengo un argumento que no tiene vuelta, porque si explicas las cosas así, se entiende todo lo que hace el PP. Y, si no lo explicas así, no se entiende nada de nada. Y eso, como prueba inconclusa, es tan imbatible como un chuletón al punto». Lo del chuletón no lo entendió.