Y después de la pandemia, ¿qué?

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Juan Carlos Hidalgo

02 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La inmensa tragedia del coronavirus ha tenido un efecto inevitable: su evolución ha ocupado la mayor parte de la agenda política española. Las sucesivas olas de contagios, el altísimo número de fallecidos, las cifras pavorosas de enfermos e infectados, las medidas adoptadas por los gobiernos regionales —y las no adoptadas por el Gobierno nacional— en la lucha contra el covid han centrado toda la actualidad y situado en segundo plano asuntos que en otras circunstancias ocuparían todas las portadas de la prensa y abrirían todos los informativos radiofónicos o televisivos.

Del mismo modo que combatir la pandemia ha exigido un titánico esfuerzo sanitario y ha restado preciosos medios para hacer frente a otras patologías, esa lucha ha detraído de la información y la política recursos que en una situación de normalidad se hubieran dedicado a otros fines. Las quejas al respecto están de más: no podía haber sucedido de otro modo y así ha sido.

Pero, si confirmando el juicio de los profesionales más optimistas, la variante ómicron se convirtiese en el principio del fin de la pandemia (¡crucemos los dedos!) volverán en 2022 las oscuras golondrinas de la política a establecerse en otros nidos. ¿Cuáles? En España, dos, sin ningún género de dudas: de un lado, el debate sobre la economía, es decir, sobre el uso de los fondos europeos, los efectos reales de la reforma del mercado laboral (pues, como los de las leyes electorales, aquellos son imprevisibles), las medidas para contener el IPC y, en general, la marcha económica que ni va tan bien como afirma obnubilado el Gobierno ni tan rematadamente mal como sostiene la oposición, más crítica cuanto más radical.