«Todólogos»

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

Oscar Vázquez

19 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En una fiesta del Madrid de principios del siglo pasado, le presentaron a Ortega y Gasset al torero Rafael El Gallo; tras una breve charla, el enjuto matador preguntó quién era ese gachó con pinta de muy estudiado, a lo que le dijeron: es un filósofo. «Filo qué, ¿ezo que é?», respondió. Alguien le explicó que era un señor que se dedicaba a analizar el pensamiento de la gente y escribía acerca del mejor obrar de las personas. El Gallo quedó pensativo y sentenció: «Tié que habé gente pa tó». Incluso «pa ná».

Me vino a la mente después de todas estas semanas de erupción volcánica en las que no paran de salir en la tele un montón de vulcanólogos, sismólogos y geólogos. El otro polo de la actualidad, el coronavirus, también llena las pantallas de virólogos, epidemiólogos, vacunólogos... Imagino que si al Gallo le presentaran a cualquiera de ellos, diría lo mismo que al conocer la existencia de los filósofos.

Hay una plétora de gente que dedica su vida a disciplinas intangibles para la mayoría, que permanece oculta entre las sombras de sus laboratorios y de las que el común de los mortales desconocemos su existencia y su pasión. Gentes que solo cobran cuerpo cuando aparecen aspectos de la realidad que normalmente no nos afectan, pero que resultan decisivos cuando se desata el peligro, haciendo buena la sentencia de Confucio: «El sabio siente temor ante el cielo sereno, pero cuando se desata la tempestad camina sobre las olas y los vientos».

Suerte de todos estos todólogos que salen al quite cuando la vida embiste resabiada y toman la muleta para torearla con temple y bajándole la cara, mientras los demás miramos acongojados desde el tendido de sombra y murmuramos: «Hay gente pa tó».

Afortunadamente.