La sensación es de caos para millones de consumidores de electricidad. Sobre todo para aquellos que llevan meses sin recibir la factura de la luz porque compañías como Naturgy y Endesa —la primera es casi hegemónica en Galicia— arrastran problemas técnicos, bien con la lectura de los contadores, bien con los sistemas de emisión de recibos, o con ambos. Resulta incomprensible. Aunque tienen excusa. La puesta en marcha, el 1 de junio, de los nuevos tramos horarios de la electricidad, que dividen el día en tres franjas en las que la luz cuesta diferente, obligó a las compañías a realizar un esfuerzo técnico para que todos los equipos anotaran el consumo según los nuevos criterios. Pero los aparatos no van y eso al consumidor le da igual. Lo que quiere es que su compañía —llámese distribuidora, llámese comercializadora— le preste un servicio por el que paga sus buenos euros al mes —y cada vez más—. ¿Y Competencia? ¿Qué hace? Analiza, recopila datos, pero, de momento, nada más. Las facturas siguen sin llegar. ¡Ay cuándo lo hagan!