PP, otra estrategia equivocada

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Alberto Ortega | Europa Press

30 oct 2021 . Actualizado a las 09:16 h.

Tal como apuntaba ayer Gonzalo Bareño, el silencio de Pablo Casado sobre el pago de la reforma de la sede del PP con dinero negro es atronador. Y lo es todavía más su decisión de imponer el mutismo a todos los dirigentes. Hasta Ana Pastor, siempre dispuesta a hablar con la prensa, sorteó el cerco de micrófonos y cámaras con un «buenos días». Es una estrategia, pero, a juzgar por los comentarios publicados, una estrategia equivocada, porque puede haber mucha gente que la interprete como complicidad.

El señor Casado no debería temer nada por hablar. Al revés: ganaría mucho en credibilidad y transparencia. Las obras de reforma de la sede central del PP se efectuaron entre los años 2006 y 2008. En el 2006, él tenía 25 años de edad y solo era una joven promesa de Nuevas Generaciones, sin ningún papel en la organización y mucho menos en la financiación. Es imposible que haya participado en la programación, ejecución y pago de las obras. Alguna vez lo dijo y se publicó, pero da la impresión de que alguien le pidió o le exigió que dejara de apuntar a sus predecesores.

Y lo está haciendo por vínculos ideológicos, por relaciones de amistad, por disciplina de partido o por una muy noble lealtad. Pero eso tiene un peligro: la gente, incluida la gente que le vota, no tiene por qué conocer la biografía del presidente del PP. No tiene por qué saber lo que hacía en los años de las obras. La mayoría de la gente solo sabe que hubo una sentencia judicial por manejo de dinero negro procedente de donaciones privadas a cambio otros favores; que es cierto todo lo que se dijo sobre la famosa y triste caja b que con tanta eficacia administró Luis Bárcenas; que esta es la tercera condena del partido y que todavía quedan otros episodios sin juzgar.