¿Es el CO2 culpable del alto precio de la electricidad?

Pedro Linares DIRECTOR DE LA CÁTEDRA BP DE ENERGÍA Y SOSTENIBILIDAD DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

OPINIÓN

Javier Lizón | Efe

18 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La respuesta a la pregunta que encabeza este artículo es sí, pero solo en parte. El precio del CO2, determinado en el Mercado Europeo de Comercio de Emisiones (ETS), se traslada al precio de la electricidad, ya que las centrales de producción eléctrica que emiten CO2, fundamentalmente las de gas y carbón, deben comprar permisos de emisión en función de sus emisiones específicas. Por ejemplo, una central de ciclo combinado de gas emite unas 0,4 toneladas de CO2 por cada MWh de electricidad que produce y, por tanto, debe comprar 0,4 permisos de emisión. Al precio actual del permiso, unos 60 euros por tonelada, pagaría 24 euros por MWh, que, comparado con los 288 euros que está costando el MWh en el mercado ibérico ahora, supone aproximadamente un 8 %.

Si los precios del gas natural fueran más bajos, la importancia del precio del CO2 sería mayor. Por ejemplo, con los precios eléctricos del verano, que rondaban los 100 euros/MWh, el peso del CO2 se situaría sobre un 25 %. Aunque es necesario señalar que los precios del mercado europeo de emisiones están muy relacionados con los del gas natural; de hecho, en verano el precio del CO2 estaba en 50 euros/t. Si miramos más atrás, hace un año, en otoño del 2020, el precio del CO2 se situaba sobre los 25 euros/t. Por tanto, la subida del precio de la electricidad atribuible en este último año al precio del CO2 es de unos 14 euros/MWh.

Estos números, aunque aproximados, nos indican la importancia que tiene el precio del CO2 en el precio de la electricidad. Una importancia, además, buscada y promovida por nuestras instituciones. Y es que el hecho de que el precio del CO2 se traslade al de la electricidad cumple dos funciones muy importantes en el ámbito de la transición energética: hacer más rentables las fuentes de generación eléctrica bajas en CO2 (como las renovables) y dar una señal de reducción de la demanda eléctrica en tanto todavía esté basada en fuentes fósiles como el gas natural.