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De gorriones y gaviotas

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

09 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Sigo de cerca las poblaciones de pájaros. Creo firmemente que son bioindicadores de la salud de nuestros pueblos, de nuestras ciudades. Y desde hace algunos años me preocupa la importante desaparición de los humildes gorriones, proletarios del aire, un pequeño pájaro que pesa en torno a treinta gramos y que vive tres años como máximo. Su declive en España representa un 22 %. En España hay treinta millones menos de gorriones que en la anterior década, y en Londres la población gorrionil ha prácticamente desaparecido. Las golondrinas comienzan a ser un problema con un 25 % de reducción en su población que juega con la brisa anunciando primaveras.

Y ahora es la gaviota la especie amenazada de extinción. Un dato resume las alertas: en las islas Cíes, la mayor colonia de gaviotas patiamarillas de Europa, se han reducido un 85 %, creando una alarma que tiene mucho que ver con una extraña enfermedad paralizante que esta condenando a muerte a las colonias de estas aves.

Aunque tienen especial mala prensa en la ciudades por «compartir» con los humanos los pinchos y aperitivos de las terrazas, conviene recordar que cuando el hombre comenzó a disfrutar su ocio de cervezas, vinos y vermús terraceros, las gaviotas llevaban muchos siglos allí, en las plazas y en los paseos urbanos, en donde eran especie cachazuda y señorial, oteando los vientos desde lo alto o dejándose llevar plácidamente por la mar en calma. Las gaviotas, malgré lui, forman parte de nuestro paisaje marino, son nuestras aves marineras, embajadoras de las costas gallegas; y si un muelle sin norays no es un puerto, un litoral sin gaviotas no es un litoral.