Convención itinerante cara al sol

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

Rober Solsona | Europa Press

05 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La convención itinerante del PP comenzó en Galicia, apadrinada por Rajoy y Feijoo, y concluyó en Valencia, con Rita Barberá en la memoria, Francisco Camps de cuerpo presente y Díaz Ayuso bendiciendo el cónclave. Fíjense en el simbolismo de esa ruta: desde la templanza gallega, cara al sol mediterráneo, hacia las cavernas de la ultraderecha. Cómo cambió el cuento con los años. En el pasado, el PP siempre viajaba hacia el centro, aunque, según la perspicaz observación de Alfonso Guerra, nunca acababa de llegar porque venía de muy lejos. Ahora, ya liberado de cobardías como le aconsejaba Abascal, abraza la España una, grande y libre, y se dispone a expulsar a los okupas de Vox. Populismos para qué, si ya tenemos al PePé.

Si se trataba de escenificar la nueva estrategia y la unidad en torno a Pablo Casado, la convención fue un éxito. Los escasos invitados de lustre estuvieron a la altura de las expectativas. Todos sintonizaron con el discurso-síntesis de Casado: neoliberal con matices -las empresas no renuncian a la ubre pública-, en lo económico; retrógrado, en lo social; y nacionalista y recentralizador, en lo territorial.

En este último punto, Aznar marcó la posición de partida. «España es una nación, no un Estado plurinacional, ni multinivel, ni la madre que los parió». Vidal-Quadras, recobrado para la causa, no se privó de censurar a los dirigentes del PP que consideran «un éxito» el Estado autonómico. Algunos aún estamos a la espera de una respuesta adecuada por parte del presidente Feijoo. Casado sí respondió por elevación: con una cerrada defensa de la Hispanidad, por el Imperio hacia Dios, aunque su máximo representante en la tierra sea un papa antiespañol.