Energía

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

UMEREUTERS TV

23 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las imágenes del río de lava incandescente brotando de las entrañas de La Palma han desatado la imaginación calenturienta de algunos. Ya se habla de aprovechar la energía geotérmica de volcanes y fuentes termales al estilo de lo que se hace en Islandia, donde se utiliza, aparte de para la electricidad y la calefacción centralizada de las ciudades, para derretir la nieve de las aceras, climatizar piscinas, suministrar energía para la piscicultura, el cultivo en invernaderos... Efectivamente, en el país nórdico nueve de cada diez hogares se calientan así. Pero nos olvidamos de un pequeño detalle: la población de Islandia es de 357.000 habitantes, menos de los que tienen las áreas metropolitanas de A Coruña y Vigo juntas. A ver dónde encontramos volcanes para los 47,5 millones de personas que viven en la piel de toro, y, visto lo que está sucediendo en la isla canaria, casi mejor que sea así.

Algo parecido pasa cuando se pone a Noruega como ejemplo de hacer bien las cosas en materia de movilidad eléctrica. En el 2020 se convirtió en el primer país del mundo donde las ventas de vehículos movidos por baterías de iones de litio (54,3 %) superaban a los de motores térmicos o de combustión. Noruega es más grande y populosa que Islandia, pero aun así son solo 5,3 millones de personas y un porcentaje muy alto viven en casas unifamiliares, donde pueden disponer de cargadores para uso particular. Cubrir la red viaria con esta infraestructura no es difícil, porque prácticamente tienen dos carreteras: la que va de Oslo a Bergen y la que une la capital con la costa petrolera de Stavanger; el resto permanecen congeladas (y cerradas) buena parte del año.

Ahora que podemos volver a viajar merece la pena darse una vuelta por Europa y comprobar que, pese a lo que digan los ministerios de Transición Ecológica y otros profetas del apocalipsis climático, en la mayoría de los países el coche cien por cien eléctrico es minoritario y está restringido a un uso eminentemente urbano. Lo que sí hay, y cada vez más, son patinetes. Los jóvenes lo prefieren al automóvil porque lo pueden dejar en cualquier lado y el alquiler o coste por uso es irrisorio. Para ellos, el sistema de propiedad, ya sea de un vehículo o de una vivienda, está sobrevalorado, y si no que les pregunten a los vecinos de La Palma que han perdido sus casas.