Aquel día

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

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11 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En Nueva York eran las 8,45 de la mañana de un día tibiamente soleado. En Madrid, al mediodía todavía estaba agazapado el penúltimo calor del verano. En el restaurante donde estaba comiendo con tres amigos me acababan de servir el segundo plato. Recuerdo que era merluza con una ajada, a la gallega. Al fondo del comedor había un televisor, y la imagen que vimos nos estremeció. No pude probar bocado, tras ver como se desmoronaba la torre norte del World Trade Center. Aquel 11 de septiembre del 2001 cambió el mundo para siempre. Occidente, nuestra vieja cultura democrática, había sido herida en su corazón de libertades. Fue un disparo certero que puso un punto final a una forma de entender el mundo. El nuevo siglo descorría con este salvaje atentado la cortina negra del terrorismo.

Han pasado veinte años, y el recuerdo de aquel día sigue nítidamente vivo en mi memoria. La televisión nos contaba un relato hipnótico. Después de la torre norte colapsó la torre sur, derribada por el choque de un segundo reactor. Todavía puedo sentir la nube de polvo envolvente. Todo era pánico y caos. Desde mi teléfono realicé varias llamadas para contar lo mismo que decían mis interlocutores. Idénticas frases para subrayar una mezcla de miedo y dolor. Fue el día mas largo. Tras las torres, otros dos aviones se estrellaron, uno en el Pentágono y otro no pudo llegar a su destino malvado de atentar contra el Capitolio, siendo derribado antes.

Los rumores, la información desinformada, las sospechas de negligencias de los servicios secretos de la era Bush, se fueron sucediendo mientras pasaban los días. Al Qaida de Osama Bin Laden reivindicó los atentados que hicieron que el viejo mundo se tambaleara. En las torres gemelas trabajaban casi 50.000 personas. 2996 murieron en el doble atentado, entre ellos 343 bomberos y los diecinueve terroristas asesinos.