La luz

Xosé Ameixeiras Lavandeira
Xosé Ameixeiras ARA SOLIS

OPINIÓN

Alberto LópezAlberto LópezAlbe

07 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Decía un médico que salvó la vida a gran cantidad de gente, y al que admiro, que «la medicina es una guerra que siempre se pierde, pero se van ganando muchas batallas». Es este un galeno de esos dedicados en cuerpo y alma a la salud de los demás. Diría que hasta un héroe, pero silencioso, no de esos que tienen estatuas en los centros de los jardines y que luego palomas y pájaros van pintando con sus excreciones a lo largo del tiempo. En el antiguo Egipto había sanitarios que practicaban la uroscopia: miraban, olían e incluso probaban la orina de sus pacientes. Hace falta mucha vocación para trabajos así. El covid nos ha meneado la vida y muchos facultativos se han jugado la suya para mantener a flote la de los demás. Con éxito relativo porque, por el medio, se nos ha ido una gran cantidad de gente. Aunque no todo el mundo lo mire de este modo. Boris Johnson echa sus números e igual le salen a cuenta. Ya andan los ingleses a escape libre. Pero no siempre se le puede dar tinte de tragedia a todo. Los humanos, como escribiría algún filósofo, simplificamos las etapas, las crisis y las tragedias bajo lemas más o menos brillantes. Incluso se distorsiona la realidad con palabras altisonantes, pero la realidad es mucho más profunda que el Atlántico, tanto que es inalcanzable. El miedo también nos manipula. Por eso, a veces, se cierran los ojos ante circunstancias sospechosas. Y así rodamos en la noria del día a día. Saltando charcos en la medida que van apareciendo. El verano se empieza a alejar, estamos ya en plena cuesta de septiembre y empieza a abrirse la boca del invierno.

Lo bueno es que llegan los frutos del otoño, pero no nos engañemos, el precio de la luz siempre nos mantendrá muy a oscuras.