Hacia la sociedad de los trabajos

Fernando González Laxe EX PRESIDENTE DE LA XUNTA DE GALICIA

OPINIÓN

IVAN ALVARADO | Reuters

17 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los impactos en el desempleo vienen determinados por la caída de la demanda agregada y por los cambios tecnológicos. Los evidentes desajustes producidos hacen que determinados países y ciertos colectivos sean los que más acusen dichas repercusiones. De esta manera, se observa que son terriblemente corrosivos los datos referidos al nivel de desempleo juvenil (aproximadamente del 40 % en España), al desempleo de larga duración y al aumento de los niveles de temporalidad de las ocupaciones. El desempleo de larga duración está relacionado con la falta de formación de ciertas ocupaciones y por la carencia de perspectivas de sectores y ocupaciones afectadas. Los niveles de temporalidad se vinculan a la calidad y a la pervivencia de las actividades que buscan más la ganancia marginal que una apuesta por la productividad y la sostenibilidad.

En cualquier caso, los problemas de desempleo obligan a buscar y a consensuar un nuevo marco de relaciones de trabajo. Se trata de actuar tanto sobre la demanda como sobre la oferta; así como por la conexión entre ambas en los distintos segmentos del mercado de trabajo. Se recomienda evitar, por lo tanto, la pasividad; esto es, «esperar a ver si las cosas se resuelven por si solas».

A mi juicio, estamos transitando desde una Sociedad del Trabajo (ST) a una Sociedad de los Trabajos (SdT). ¿Qué significa? Que aparecen diferentes segmentos de trabajo con notables distinciones atendiendo a las edades, sectores, tipos de empresas, temporalidad en la contratación… En la medida que el trabajo se polariza y posee mayor volatilidad, empiezan a tomar cuerpo varias modalidades de contratación, distintas formas de trabajo y multitud de trabajos frágiles y líquidos; en suma, una mayor superficialidad de las relaciones sociales, una creciente incertidumbre y una más intensa exposición a las crisis.