Los jóvenes moradores de las ucis

Sabela del Río FIRMA INVITADA

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

En marzo del 2020 llegaba a Galicia un nuevo virus procedente de China que devastó a nuestros mayores a la vuelta de sus viajes del Imserso. Toda una generación de hombres y mujeres curtidos en las guerras y posguerras del siglo XX ocupaban las ucis gallegas y peleaban contra un enemigo nuevo y desconocido, que atacaba sin piedad.

Tras esa primera ola y un estricto confinamiento, llegaron nuevas olas. La edad media de los moradores de las ucis fue bajando: hijos que contagiaban a sus padres y abuelos, y convivían hasta dos y tres generaciones en nuestras unidades. Este virus pandémico nos amedrentó, nadie estaba libre de él, y teníamos que protegernos con todas nuestras armas.

Fueron meses difíciles, con muchos miedos e incertidumbres, donde no se vislumbraba el final del túnel y en el cual muchos de nuestros mayores fallecieron. Afortunadamente llegó la vacuna para los más vulnerables y pronto demostró eficacia para protegerlos frente al covid. Llevamos 6 meses de período de vacunación y nuestros mayores están inmunizados, pero los jóvenes no.

Nuestras unidades se vaciaban de pacientes, la vida volvía a la nueva normalidad. Relajamos medidas porque creíamos que el virus se había acabado, pero no. El virus sigue circulando, aunque con un cambio de escenario, donde los protagonistas pasaron a ser los jóvenes.

O cumplimos las normas establecidas por las autoridades sanitarias y mantenemos las medidas de protección o este virus va a seguir atacándonos y nosotros viviendo sus consecuencias devastadoras. Nuevas variantes del virus nos amenazan, el peligro nos espera aún detrás de la puerta y para el virus no hay intocables.

Actualmente el covid afecta mayoritariamente a jóvenes; la población más vulnerable está inmunizada, mientras que estos no. Son la causa del repunte de casos, alcanzando en el grupo de 20-29 años una incidencia acumulada alarmante. Coincide con las fiestas de fin de curso y la relajación de las medidas de prevención. Es necesario apelar a la responsabilidad individual y colectiva para evitar megabrotes como el de Mallorca y la expansión del virus por todo el país. Solo así podremos evitar una nueva ola y que las camas de las ucis sean ocupadas por chicos y chicas.

Estamos viendo como padres vacunados se contagian, pero no llegan a la uci, porque la inmunidad les protege. Sin embargo, nuestros jóvenes pueden contagiarse y contagiar. Y aunque sean menos vulnerables, por estadística, algunos de ellos están empezando a ocupar camas en las unidades de cuidados intensivos, y la suerte puede obrar a su favor, o no. Porque la juventud no nos protege de todo, y este virus ya no atiende a razones de edad.

En marzo del 2020 nuestros mayores nos pedían el móvil para despedirse temporalmente de sus hijos. Seamos conscientes y responsables y no lleguemos a que sean los hijos los que llamen a sus padres para decirles que durante unos días no estarán disponibles al otro lado, porque han tenido que intubarles y sedarles.

Hasta no lograr una inmunización masiva mantengamos todas las medidas de protección. No queremos que nuestras ucis sean ocupadas por los nuevos moradores.