Y ahora, recuperar los abrazos

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Carlos Castro

19 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Al margen de finalizar con los encierros domiciliarios que nos rompieron abruptamente la vida, la medida más importante desde que pudimos recuperar las calles, es el próximo fin de la utilización de las mascarillas. Al menos psicológicamente. Llevamos casi año y medio desde que comenzó esta pesadilla, con la cara tapada sin poder mostrar la sonrisa o el enfado y sin ver las reacciones faciales de nuestros semejantes. Han sido meses difíciles en los que vivimos permanentemente con la presión agobiante de no olvidar el tapabocas en casa o en el coche y de colocarlo debidamente. Y meses en los que nos resultó chocante ver a las parejas besarse a través de esos apósitos.

Por eso, después de tanto tiempo, nos parecía casi imposible volver a prescindir de esta prenda que se ha convertido ya en un complemento de nuestro estilo en el vestir. Porque en torno a las mascarillas se creó todo un negocio. Un productivo comercio del que los más espabilados sacaron importantes réditos, llevándonos a utilizar hasta tapabocas de diseño. Con el anuncio de ayer de que a partir del próximo sábado podremos pisar la calle con la cara libre de trapos, damos el paso psicológicamente más importante tras el final del encierro domiciliario.

Pero desprenderse de las mascarillas no quiere decir que hayamos derrotado definitivamente el virus. La comunidad científica nos advierte de la necesidad de seguir manteniendo la prudencia, aunque sea en espacios abiertos. Y de estar alerta ante posibles brotes que, por lo visto ya rondan en algunos lugares no muy lejanos. El sábado 26 vamos a celebrar la recuperación de nuestras sonrisas. Y de paso de una parte de la nueva normalidad. Será el primer día del resto de nuestras vidas. Pero nos queda otro logro no menos valioso. Recuperar los abrazos. Esos que también perdimos aquel día en que nos dijeron que «España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso» de covid-19 y que tanto echamos en falta. La dicha pues no será completa hasta entonces. Alguien dijo que la felicidad solo es real cuando se comparte. En unos días, vamos a poder compartir las sonrisas. Y pronto, esperemos, compartiremos los abrazos. Y entonces, compartiremos la felicidad.