La miopía infantil crece sin luz solar

Victoria de Rojas PUNTO DE VISTA

OPINIÓN

ANGEL MANSO

16 jun 2021 . Actualizado a las 12:17 h.

Desde hace años nos encontramos con una incidencia creciente de la miopía, y los confinamientos por la pandemia han venido a reforzarla. Lo demuestran diversos estudios científicos, entre ellos el recientemente publicado en The Lancet por la doctora Carolina Picotti, que deben hacernos reflexionar y tomar medidas sobre el estilo de vida de nuestros niños y jóvenes. 

La miopía, como sabemos, es un defecto refractivo muy frecuente, que provoca el emborronamiento de los objetos situados a media y larga distancia, conservando una buena visión en cerca (dependiendo del número de dioptrías). Suele aparecer en la infancia y es especialmente preocupante cuando es patológica o magna, una miopía de más de 8 dioptrías. Cuando esto sucede, aumenta el riesgo de que derive en afecciones más graves como el desprendimiento de retina o el glaucoma. Los datos de la incidencia de la miopía en el mundo son alarmantes, especialmente en los países asiáticos, con tasas del 90 % de afección entre la población universitaria. En Europa y en Estados Unidos aún no se llega a esas tasas, pero la incidencia está ya en torno a un 30-40 %, y sigue subiendo en comparación con el 20 % de hace apenas unos 30 años.

Entre las causas, cada vez tiene más relevancia la falta de exposición a la luz natural, en la que está presente un tipo de luz, la violeta, que desencadena procesos que mitigan el avance de la miopía. El estilo de vida de nuestros hijos, con menor actividad al aire libre y con largas exposiciones a pantallas, es lo que realmente está provocando el aumento de la incidencia de la miopía. La pandemia, con largos períodos de tiempo encerrados en casa, lo ha reforzado. Conocido el problema, pasemos a hablar de las soluciones: lo ideal sería poder garantizarles a nuestros niños un mínimo de 2-3 horas diarias de exposición a la luz solar, aunque sabemos que esto no siempre es posible, por lo que deberíamos facilitarles al menos una pequeña exposición diaria en la medida de nuestras posibilidades. Además, actualmente existen varios métodos con robusta evidencia científica para detener la progresión de la miopía en edad infantil: