«Quo vadis» desempleo

OPINIÓN

BIANCA DE MARCHI | Efe

Cuando hablamos de desempleo hablamos del fracaso de nuestro modelo laboral, así que es el momento oportuno para hacer autocrítica.

Estamos en un momento clave en el que de forma paulatina pasamos de las suspensiones temporales, de los ERTE, a los despidos, y por tanto seguiremos hablando de desempleo unos cuantos meses. Y es una consecuencia lógica de un período fuertemente marcado por la pandemia; de hecho hay sectores completamente devastados como consecuencia de un año de parón en su actividad y otros que ya venían arrastrando reestructuraciones anteriores. Pero también es necesario poner en valor que en otros sectores se están recuperando fuerzas y se comienza a crecer, y debemos aprovechar este potencial para reactivar nuestra economía porque conviene recordar que el empresario es quien genera negocio y empleo en este país y debemos protegerlo y potenciarlo.

Y por eso, en un momento tan delicado como este para la economía española, la inseguridad jurídica no es buena compañera de la recuperación económica. La ingente actividad normativa en los últimos meses, con su consiguiente imprecisión jurídica y enormes dudas interpretativas, y sobre todo los anuncios sobre reformas laborales que no llegan, no ayudan a que el mercado laboral se estabilice.

Y esto es así porque el empresario no puede realizar una adecuada política de personal ni nuevas contrataciones con la espada de Damocles sobre la posible derogación de la reforma laboral. Y una consecuencia de la inseguridad jurídica del momento es también el auge de las empresas de servicios y de la externalización o subcontratación, porque en muchos casos el empresario prefiere evitar riesgos y se mantiene paralizado ante los anunciados cambios legislativos.

Por eso es momento de que todos aportemos grandes dosis de imaginación y, sobre todo, mucha responsabilidad para que en momentos tan críticos como el que enfrentamos las empresas cuenten con recursos para poder continuar y crecer con cierta seguridad jurídica.

Estamos en el momento que va a definir nuestro futuro en los próximos cinco años. Tras la reciente normativa publicada en materia de repartidores de plataformas digitales, que ha resultado un auténtico fiasco, debemos ponernos todos a trabajar en un espacio común que permita a todos los intervinientes en el proceso productivo -patronal, sindicatos, personas trabajadoras y empresas- una mayor flexibilidad para avanzar en la recuperación del mercado de trabajo a base de la creación de un empleo estable y de calidad.

Trabajemos entonces con mucha imaginación y flexibilidad, pero enorme responsabilidad.