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Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

13 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Klim, una empresa americana de accesorios para motociclistas, ha lanzado al mercado un chaleco con airbag que se infla en 60 milésimas de segundo en caso de un accidente, protegiendo la espina dorsal, el cuello, el tórax y el abdomen. Se puede llevar debajo de la chaqueta, pesa solo 1.500 gramos, es transpirable y, si tenemos la mala suerte (o la buena, según se mire) de que entre en funcionamiento, se puede reutilizar hasta tres veces.

Este dispositivo, como otros airbag para moteros que ya existen, cuenta con un sensor que está midiendo constantemente la posición del usuario -1.000 veces por segundo- y es capaz de detectar una caída. Tiene una autonomía de más de 25 horas y 15 días en espera, y se sincroniza con el móvil a través de una app mediante la cual podemos ver el nivel de batería, elegir entre dos modos de detección (Street y Adventure), chequear si el sistema de inflado está conectado y otras funciones.

El chaleco cuesta 399 dólares (unos 330 euros) y tiene un compartimento para alojar el sensor, una especie de petaca que se adquiere aparte. Lo fabrica In&Motion, una compañía francesa con sede en Annecy y que tiene equipos similares para esquí y equitación. Hasta aquí todo normal. La novedad está en la forma de comercialización. Klim ofrece la opción clásica, comprar el sensor por otros 399 dólares, o la opción «Revolution», que viene a ser un alquiler por 12 dólares (10 euros) al mes o 120 dólares (100 euros) al año. Perfecto para no tener que hacer un desembolso tan fuerte al principio o para quienes solo usan la moto por temporadas. A través de la citada aplicación creamos una cuenta y nos suscribimos, e inmediatamente el airbag pasa a estar operativo. Como si fuera Netflix. Pero esperen al final de la película.

¿Qué pasa si no pagamos? Pues que nos dan 30 días «de gracia» durante el cual el airbag sigue funcionando, pero transcurrido ese tiempo lo desconectan y deja de detectar caídas. Por supuesto, envían notificaciones y unos led en el chaleco avisan de que está inactivo, pero al final la responsabilidad recae en el usuario (y la letra pequeña lo deja muy claro), que también tiene que asegurarse de que el chisme tiene batería suficiente. Pay per live, ¿qué será lo próximo? ¿Un marcapasos por suscripción?