La irresponsabilidad tributaria del menor

Carlos Romero Plaza FIRMA INVITADA

OPINIÓN

María Pedreda

23 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Esto lo ha resuelto el ponente como lo hubiera hecho mi padre, que era mecánico de automóviles, o mi abuelo, que era lechero. Con sentido común. La sentencia 440/2021 de la sección segunda del Tribunal Supremo resuelve acerca de la relación entre la responsabilidad tributaria y los menores de edad en el marco de lo que hoy es nuestro artículo 42.2 de la Ley General Tributaria. Y si a usted le hubieran leído la línea de la página 13 de la sentencia, donde indica la edad de la menor que había colaborado en la ocultación de bienes, 6 años, seguramente se hubiera pronunciado a priori como mi padre, mi abuelo o el ponente. El sentido común iguala a las personas, razonar debería venir de serie.

Pero no, no es así, ha habido que batallar ocho años para que el alto tribunal imponga la cordura. La niña se nos ha hecho mujer en este trayecto, como oímos de fondo a Julio Iglesias. Debería comprender la inspección tributaria que la conducta intencional que exige el supuesto no puede habitar en el alma de una niña tan pequeña. Si cuesta entender determinadas operaciones a los alumnos de Derecho, imaginemos qué posibilidades tiene de comprensión, voluntad y consciencia alguien con seis primaveras.

Es muy importante observar la norma que dice «con la finalidad de impedir», no compatible con las casualidades o descuidos, y esa conducta no cabe sino negarla a los menores de edad, que a estos efectos carecen de capacidad de obrar. Si la norma de circulación no le deja conducir un automóvil, la fiscal tampoco debería darle responsabilidad alguna en el vehículo de ocultación del inmueble, la aceptación de la donación, que en este caso es el hecho causante de la presunta responsabilidad.