«Cuéntame» es nuestro corazón en serie

OPINIÓN

TVE

18 abr 2021 . Actualizado a las 11:44 h.

Cuéntame es una maravilla. Esta serie es el auténtico viaje en el tiempo de España. De la España llena del baby bum a la España vacía, con pocos hijos, sin besos, de la pandemia. Los guionistas han acertado plenamente con el salto mortal, por desgracia, nunca mejor dicho, al pasar de la España radiante y feliz del 92, que tocaba en esta temporada, a la España feroz y lábil de la pandemia. Estremecen esas paellas familiares de los Alcántara (todos somos los Alcántara desde finales de los sesenta), con los niños convertidos en hombres hechos y deshechos, con las mascarillas tapándoles las sonrisas y con el miedo por los abuelos, que ya son Mercedes y Antonio. Mercedes, a la cabecera de la mesa. Y Antonio, el gato de las siete mil vidas, en el hospital con covid. Más real imposible.

Los capítulos de esta temporada tocan más que nunca. Lo hacen, como en todas las anteriores, clavando la ambientación y nuestros recuerdos. Pero encima nos tocan la fibra más sensible con esos pelos encanecidos de sus protagonistas. Esas dudas sobre si se vende o no la casa del pueblo para contratar a alguien que cuide de Mercedes y de Antonio, cuando salga del hospital, si sale, son las de todas las familias cuando la vida se pone cuesta arriba.

Cuéntame ha sido verlos crecer a todos y ver envejecer a Mercedes y a Antonio. Cuéntame es la madre de Mercedes, Herminia. El talento inmenso de María Galiana. Ella que todavía está en el 92, pero que ya no está en el 2020. Miento. Sí está en el recuerdo de todos y en los flashback hacia el 92. Mucha abuela, como para olvidarla. Cuéntame es una serie de mujeres, que es como decir que es la raíz cuadrada de la historia de España, que es un país de mujeres fuertes, completas, capaces de afrontarlo todo, y de hombres incompletos, débiles, que siempre quieren y desean más, o más bien que ni siquiera saben muy bien lo que quieren o desean hasta arriesgar lo que más importa. Antonio sin Mercedes no es nada. Mercedes sin Antonio es Mercedes.