Se extiende el reconocimiento del derecho a morir

Peter Singer, Profesor de Bioética en la Universidad de Princeton PROFESOR DE BIOTÉTICA EN LA UNIVERSIDAD DE PRINCETON

OPINIÓN

María Pedreda

13 abr 2021 . Actualizado a las 08:29 h.

El derecho a recibir ayuda para morir sigue ganando terreno. El mes pasado, el Parlamento español aprobó una ley (que entrará en vigor en junio) que permitirá a los médicos ayudar a morir a pacientes adultos que tengan una enfermedad «grave e incurable» que les cause un «sufrimiento intolerable». Los médicos podrán recetar una dosis letal de una droga que el enfermo se autoadministrará (lo que se conoce, entre otros nombres, como muerte con ayuda médica, muerte asistida voluntaria y suicidio asistido) o administrarle una inyección letal (eutanasia voluntaria).

En febrero, el Parlamento portugués aprobó una ley que permite la eutanasia voluntaria para enfermos terminales, pero el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, la sometió al Tribunal Constitucional, que la rechazó por no ser suficientemente precisa. Se prevé que la Cámara apruebe antes de fin de año una versión modificada.

Otros países han ido más lejos. Desde el 2016, Canadá permite la muerte con ayuda médica (tanto suicidio asistido como eutanasia voluntaria) para personas cuya muerte natural es «razonablemente previsible». La ley se aprobó en respuesta a un fallo de la Corte Suprema de Canadá que determinó la incompatibilidad de las prohibiciones vigentes al suicidio asistido y a la eutanasia voluntaria con la Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades.