La profa de castellano


El otro día, escuchando un programa de radio vespertino, oímos al locutor mencionar a la profa de su hijo. No era la primera vez que nos dábamos de bruces con una profa, pero, algo más despejados que otros días a la hora de la siesta, reparamos en ese acortamiento, inusual para quienes en su más tierna infancia aprendieron sus primeras letras con una seño. Y como hoy cualquier cosa es en algún modo mensurable buscamos en Google cuántas profas aparecen en la web y encontramos nada más y nada menos que 230.000. En el grupo de cabeza, un blog cuyo título tomamos prestado para la columna de hoy.

Profa surge de profesora mediante un procedimiento llamado acortamiento o truncamiento. Este consiste en la abreviación de una palabra eliminando las sílabas finales. Así se crearon auto, de automóvil; cine, de cinematógrafo, o bici, de bicicleta. Son más raros los acortamientos por supresión de sílabas iniciales, pero alguno hay, como bus, de autobús. Aunque muchos forman parte del lenguaje formal (zoo, taxi, foto, moto), quizá son más los que se emplean en el coloquial de los jóvenes (Tere, porfa, vayamos este finde a la disco con Rafa, que es muy díver), con unos cuantos reservados al ámbito escolar. Ahí entran cole, insti, dire, seño, profe, compa, boli...

La mayoría de los que son sustantivos forman el plural según las reglas generales: taxis, cines, fotos. Con algunas excepciones, como súper e híper, que permanecen invariables. Tampoco tienen flexión de número los adjetivos extra, cuando significa ‘superior a lo normal' (los aceites extra), y porno.

En cuanto al género -ya nos vamos acercando a profa-, la mayoría conservan el de la palabra completa, aunque algunos acortamientos de femeninos terminen en -o, como la polio, de la poliomielitis; la foto, de la fotografía, o la bici, de la bicicleta. Cuando la palabra completa tiene flexión de género, el acortamiento la conserva en unos casos, mientras que en otros se usa como común. Entre estos últimos aparecen dire, de director, ra; otorrino, de otorrinolaringólogo, ga, y compa, de compañero, ra. Con flexión de género encontramos a los docentes profe, fa, de profesor, ra, y endocrino, na, de endocrinólogo, ga. El Diccionario señala sobre el primero que para el femenino se usa más la forma profe. Concretamente, según la calculadora Google, once veces más.

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