Elecciones en Madrid

Carlos G. Reigosa
Carlos Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

M.FERNÁNDEZ. POOL

29 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Recuerdo cuando, en plenas campañas electorales, nuestros políticos disputaban con talento y sin excesivas amenazas el resultado de su cita con las urnas. Unos tiempos idos que no tienen traza de querer volver. Quizá porque ahora las descalificaciones más agresivas parecen figurar como un acierto dialéctico de alta rentabilidad política.

¿Ocurre esto porque muchos autoproclamados ganadores no acaban de verse en el sillón de la victoria? Se le atribuye a Sócrates la afirmación de que «cuando el debate está perdido, la calumnia es el arma del perdedor». Y entre nosotros está claro que muchos vislumbran incertidumbres. Lo cual puede llevarlos al despecho y la calumnia.

Tenemos bastante con la pandemia que afrontamos, con expectativas aún inciertas. Pero la pasión política se impone, y así resurgen batallas ya libradas en algunos lugares, con Madrid aún pendiente. ¿Pendiente de qué? De un resultado al que se le pueda atribuir una gran importancia con vistas al futuro.

Está claro que tenemos una campaña llena de amenazas y desafíos. Porque los contendientes no aspiran solo a una victoria puntual. Muy al contrario, están queriendo convertir la batalla de la Comunidad de Madrid en la primera página de un futuro que cada uno quiere escribir a su gusto y conforme a sus propias ambiciones políticas.

No tengo la menor intención de convertir estas líneas en un juego de apuestas sobre los logros de cada uno. Siento una curiosidad natural por conocer los resultados, pero no comparto el rudo encono dialéctico de la campaña. En Madrid estamos ante una cita electoral radicalizada y esto tendrá sus consecuencias en las urnas. Por ello, tras conocer los datos, deberíamos analizar el proceso -ya sin amenazas ni desafíos- para averiguar cuanto antes hacia dónde estamos yendo. Si se puede saber. En este trance incierto están todos. Desde la actual presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso (PP), pasando por Ángel Gabilondo (PSOE), el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias (UP), Rocío Monasterio (Vox) y Mónica García (Más Madrid). Parece una primera vuelta de las próximas elecciones generales, pero no lo es todavía.