No dan cuartel ni cuartelillo

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA DE LA LENGUA

OPINIÓN

Kiko Delgado

27 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una crónica de la sección de deportes nos ha informado de cómo se está poniendo la Liga por la pugnacidad de los equipos que encabezan la competición: «Ni Real Madrid ni Barcelona dan cuartelillo al Atlético de Madrid». La locución nos lleva a pensar en los que no nos dan cuartel: la pandemia y los hombres públicos que en vez de combatirla y ocuparse de otros asuntos de interés general se dedican solo a los de su interés, sea personal o de partido.

Tradicionalmente, el cuartel era cada uno de los sitios en que se acuartelaba un ejército cuando estaba en campaña. Posteriormente, los regimientos pasaban a otro tipo de cuartel, el edificio donde se alojaba la tropa. Desde el primer tercio del siglo XVII, cuartel tuvo también la acepción de ‘buen trato que los vencedores ofrecen a los vencidos cuando estos se rinden’: «Murió el Marqués de Cerralbo, y todos los españoles y borgoñones é italianos á quien los ingleses que peleaban con ellos no quisieron dar cuartel». En este texto, aparecido en los Avisos de Jerónimo de Barrionuevo (1654-1658) se emplea una de las expresiones más usadas con este tipo de cuartel, generalmente en sentido negativo, no dar cuartel, que hoy usamos más en sentido figurado: La pandemia no da cuartel.

Los conflictos que se avinagran en demasía terminan convirtiéndose en guerras sin cuartel, en las que los contendientes se pelean, como queda dicho, sin tregua ni cuartel. Y en lugar elegir Teruel o el Ebro para entablar batalla, los muchachotes con escaño y exceso de testosterona se van a la carrera de San Jerónimo, donde tienen comodidades y, en la cafetería, cañas a 1,05 euros.