La España que sus hijos desprecian

OPINIÓN

EMILIO NARANJO

15 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La leyenda negra que pesó sobre España fue una compilación de fake news que, alimentada especialmente en Inglaterra y Francia, y potenciada por la reforma protestante, buscaba debilitar al que en aquellos días era el país más poderoso del continente. «Comesta polo tempo», como diría Cabanillas, y enferruxada por la buena historia, la leyenda negra está en franca recesión en todos los países de Europa, excepto en España, donde «la generación mejor formada de todos los tiempos» sigue elevando el nivel de autodesprecio que siempre practicamos, y en Hispanoamérica, donde pervive la idea de que su prestigio aumentará si disminuye el nuestro, o si, en vez de llamarse Manolo o Antonio, se llaman Wilhelm o Kevin. 

La expresión más tópica de nuestros debates políticos es que «esto no pasa en ninguna parte», sin que a nadie le importe que tal bobada esté siempre desmentida por la actualidad internacional. Los españoles somos una revirada mezcla de complejos, que disfrutamos flagelándonos. Y por eso no reparamos en que simultaneamos la leyenda negra con muchas fachendas que contradicen su relato, ya que no es posible que un país tan fracasado como pintamos, haya generado nuestro inmenso patrimonio, nuestras lenguas y literaturas, y esos científicos que se rifan -según parece- en los países más avanzados.

Tampoco se explica que un país tan cutre y desgarbado sea la segunda potencia turística del mundo, que compite por estar a la cabeza de todas las actividades sociales que sintetizan los avances de la civilización, como la gastronomía, los cultivos de la vid y el aceite, la agricultura y los modelos alimenticios, la música popular más compleja y profunda del mundo -que es el cante jondo-, y la preocupación por una España vaciada que solo existe porque antes estuvo llena y ordenada.