Democracias

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

E. Parra. POOL

28 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Aristóteles concluía que no había ninguna forma de gobierno superior a otra y que la variable determinante estaba en el gobernante, advirtiendo que éste -por muy bueno que fuera- siempre acababa transformándose en un tirano si carecía de controles externos.

Pensadores contemporáneos como Jason Brenan, en el reciente libro Contra la democracia, reflexionan sobre el funcionamiento de las democracias actuales proponiendo que, para mejorar la calidad de las mismas, no todo el mundo debería tener derecho al voto, ya que no todos los ciudadanos están capacitados para tomar decisiones complejas y votan arrastrados por ideologías, simpatías y emociones condicionadas por la propaganda o el desinterés (el brexit, el procés o Hitler son ejemplos de cómo decisiones tomadas democráticamente pueden resultar desastrosas para el pueblo). Brenan propone también que los gobiernos deberían estar compuestos únicamente por gentes de solvencia contrastada y no de advenedizos o trepadespachos como suele ser habitual.

La democracia se basa en el voto universal y secreto, la prensa libre y un poder judicial independiente.

No le falta razón a Pablo Iglesias cuando señala las imperfecciones de nuestra democracia, solo que esas debilidades lo son de todas las democracias y por razones bien distintas a las que aduce el vicepresidente podemita.