Puntadas con hilo


Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontraremos y lo perderemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que llaman filosofía...(Jorge Luis Borges).

Los mitos y metáforas construidas alrededor del hilo son casi una constante en todas las civilizaciones.

Cuenta la historia que la Noche parió a las Parcas: a Cloto, a Láquesis y a Átropo. Según el mito, estas hermanas son tres viejas hilanderas que se encargan de trazar la urdimbre de la existencia humana. Cada vida en particular es representada por una hebra de lino que sale de la rueca de Cloto, es medida por la vara de Láquesis y sufre el corte de las tijeras de Átropo cuando llega la hora del final.

Atenea es la diosa patrona de las hilanderas, tejedoras y bordadoras, representa el conocimiento y la clarividencia necesarias para manejar el complejo ovillo de la vida, nos recuerda la necesidad que tenemos de deshilar las historias tal como fueron contadas previamente, y volver a tejer otras nuevas. Igual de reales, igual de falsas.

La mítica Ariadna se enamoró de Teseo y decidió ayudarle a matar al Minotauro encerrado en el laberinto de Creta (el mismo de Borges) entregándole un ovillo mágico que le permitía entrar sin perderse; el hilo de Ariadna nos alienta a buscar en nuestro interior la fortaleza necesaria para superar las adversidades que la existencia nos plantea y matar al Minotauro.

Pero el hilo más hermoso es el «hilo rojo». La mitología japonesa cuenta que las relaciones humanas están predestinadas por un hilo rojo que los dioses atan en el dedo meñique de quienes están predestinados a encontrarse en la vida. El hilo rojo puede estirarse, enredarse, tensarse o desgastarse pero jamás se rompe.

El hilo rojo no solo une a las parejas sino que determina todas las relaciones significativas de nuestra vida: amigos, amigas, maestros, discípulos... Nada es fruto del azar.

¿Y cómo sabremos qué persona tiene atado en su dedo meñique nuestro hilo rojo? Según la leyenda simplemente lo sabrás; sentirás bienestar, felicidad, atracción y alegría.

Quizás el hilo con el que Penélope tejía la interminable espera de Ulises no era otro que el hilo rojo que le hizo regresar a Ítaca.

Velázquez pintó el aire en Las Hilanderas.

Parece que los mitos no dan puntada sin hilo y que el hilo del que pende la vida siempre está manejado por manos femeninas. Quizás sea este el secreto oculto del verdadero empoderamiento de la mujer.

No conozco ningún mito hilado con sexos alternativos. ¿Será que Atenea anda tejiendo nuevas historias con protagonistas LGTBI para contárnoslas en First Dates?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos
Comentarios

Puntadas con hilo