Tarde piaches señor Borrell


El gallego es un idioma rico en palabras, literatura y escritores. En gallego tenemos una expresión, tarde piaches, que es un préstamo al castellano, como así lo recoge la Real Academia Española, hasta el punto de que está admitido decir piaches en lugar de piaste. De manera coloquial tarde piaches significa llegar tarde, aunque según la tradición el comentario salió de un soldado que se comió un huevo empollado y al tragarlo oyó piar al polluelo. Definiciones al margen, la expresión tarde piaches podíamos atribuírsela al señor Borrell, Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y de Seguridad, tras su reciente viaje a Rusia para protestar por el encarcelamiento del opositor Alexei Navalny. Borrell ya se ha enterado, por fin, de que su viaje a Moscú fue una trampa y eso que ya estaba avisado -algunos gobiernos europeos se oponían a la visita-. Pero aun así voló a Rusia, dice que para dialogar. Y hete aquí que el mismo día que celebraba la rueda de prensa con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, se entera minutos después de que tres diplomáticos comunitarios -un alemán, un polaco y un sueco- eran expulsados por su «participación» en manifestaciones ilegales de apoyo a Navalny. La guinda fue el comentario oficial ruso sobre los «presos políticos» catalanes. El zasca del Kremlin hizo reaccionar a las cancillerías de Berlín, Viena y Estocolmo pero también al Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Exteriores español. Hasta el señor Borrell, consciente de su encerrona e ingenuidad, colgó un comentario en Twitter días después donde afirmó que «es una pena y tendremos que sacar las consecuencias. Dependerá de los Estados miembros decidir sobre los próximos pasos; y sí, estos podrían incluir sanciones».

En Bruselas echan chispas. El día 22 de febrero los 27 van a analizar la misión de Borrell y tomarán alguna decisión sobre la respuesta a los rusos. La imposición de sanciones debe ser aprobada por unanimidad. Una de las debilidades de la UE radica precisamente en la política exterior común. Sobre este asunto hay tres posiciones: los países que están a favor de las sanciones, los que no saben/no contestan, y los que no quieren imponerlas. Entre los primeros figura Francia, sobre todo, y países del Este como Polonia, Rumanía o Eslovaquia. Otros, como España, no sabemos qué decisión tomarán, y Alemania no quiere ir mucho más allá por sus intereses con Rusia. El trasfondo de estas sanciones con las que se amenaza a Rusia es el gasoducto Nord Stream 2 que comunica directamente a Rusia, por el mar Báltico, con Alemania. Actualmente está a 100 kilómetros de su finalización. Nord Stream 2 forma parte de la geopolítica del Kremlin para introducir su gas en Europa, que afecta a la política energética europea y aísla a Ucrania de la UE. La guerra del gas es un capítulo muy importante que merece otro análisis. La posición de Berlín debilita a la UE frente a Rusia y no lo podemos considerar solo una cuestión económica.

Por Luis Grandal Periodista y profesor de Periodismo Internacional en la Universidad Carlos III

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