El Catalán, el «catañol» y la inmersión lingüística: un poco de historia

Tomás García Morán
Tomás García Morán EL LABERINTO CATALÁN

OPINIÓN

A diferencia del modelo de tres tercios que opera en Galicia, en Cataluña los alumnos solo estudian dos horas de castellano a la semana. Salvo en los privados a los que envían a sus hijos la crema indepe, donde la ley de normalización no entra.

08 feb 2021 . Actualizado a las 09:00 h.

Tengo una amiga uruguaya que lleva tres años viviendo en España. En concreto, ocho meses en Barcelona y el resto aquí, trabajando en La Voz. Hace unos días le hice la pregunta que yo he tenido que contestar muchas veces fuera de Galicia desde que llegué aquí hace 23 años:

—¿Alguna vez el gallego ha sido un problema?

A esa pregunta yo siempre respondo con la misma ironía: «Es dificilísimo. Como si llevara 23 años viviendo en Ucrania». La respuesta de mi amiga fue contundente.

—Nunca. Jamás.

—¿Y el catalán en Cataluña?

—Bueno…

En Cataluña, a diferencia del modelo educativo que funciona en Galicia, un tercio en gallego, otro en castellano y otro en lengua extranjera, opera la denominada inmersión lingüística. ¿Cómo funciona? Hay tres tipos de escuelas. En las privadas, el 4% de los alumnos, la ley no entra. Pese a que el Estatut de Autonomía dice que la lengua no puede ser motivo de discriminación, ni en los colegios internacionales ni en los centros de superélite se hace caso. El Ibex catalán lleva a sus hijos al Aula, el colegio en el que estudió Artur Mas. Las familias de postín se aseguran de que sus herederos dominen fluidamente el catalán nativo, el francés, el inglés y el castellano. Y es al llegar al cole cuando los niños aprenden que forquilla i ganivet en castellano se dice tenedor y cuchillo.