Tras el batacazo, una esperanza


Entiendo que el problema de los Fondos Europeos (los 140.000 millones que vendrán a España) no es quién los reparta, que tiene lógica que sea el Gobierno de la nación. Ahora es la coalición PSOE-Podemos, pero diríamos lo mismo si fuese el Partido Popular. El problema es gestionarlos con inteligencia y equidad, como le reclamó ayer Núñez Feijoo a Pedro Sánchez, poder controlar su destino y su gasto y promover inversiones con futuro. Cuando se dice inversiones con futuro, se habla de hacer todo lo contrario del Plan E de Rodríguez Zapatero: fue una buena idea para crear empleo, pero al terminar las obras, con gran aparato de cartelería, se extinguía ese empleo y solo quedaba el mantenimiento de las rotondas y las aceras. Quizá se embelleció algo el paisaje, pero no se construyó riqueza nacional.

Por eso seguí con interés de gallego la visita del presidente de la Xunta a la Moncloa y las entrevistas con los ministros de Fomento y Transición Ecológica. En un momento en que España sufre el tremendo batacazo del coronavirus, con la cantidad de puestos de trabajo destruidos que reveló la EPA, con un 41 % de los jóvenes en paro y con el histórico desmoronamiento del PIB, hay que conocer qué necesidades plantea el poder gallego, qué iniciativas presenta para superar el desastre sanitario y económico y cuáles son las respuestas del Gobierno central.

Galicia sigue siendo injustamente tratada. Por defectos de información, por desidia, o por la tranquilidad de que no planteamos la autodeterminación, estamos casi siempre al final de la lista. Y no pienso en el interminable AVE, que ya es un tópico, ni en la ineficacia demostrada en Alcoa y otros ejemplos de desmantelamiento. Pienso en el reparto de fondos o en el último ejemplo conocido: el cupo de vacunas covid asignado a mayores de 80 años. El porcentaje de gallegos que superan esa edad es del 8,2 % del total español. El porcentaje que se asigna a Galicia es del 5 %. Si los mismos criterios se aplicasen al reparto de los 140.000 millones, nos quedaríamos en la cola de la reconstrucción.

Alberto Núñez Feijoo, después de consultar con catedráticos, economistas, grandes expertos y empresarios de renombre, le presentó a Pedro Sánchez cinco proyectos de inversión de un total de 108 elaborados. Suenan bien: plantas de textiles de la madera, de biogás y fertilizantes, polo aeroespacial, automoción gallega y fabricación de vacunas. Inversión, 3.500 millones, no parece inasumible. Puestos de trabajo, unos 20.000. Y lo más importante: esto no es, efectivamente, el Plan E. Esto es creación de riqueza y empleo. Ignoro qué hará Sánchez con esas iniciativas, además de tomar nota. Pero sepa que hay ideas para los 140.000 millones y son ideas que gustan en Bruselas. A este cronista le suscitan una levísima esperanza, que ya es algo en medio del desastre que nos ha tocado vivir.

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