Filomena no es la única culpable

Juan Taboada

En los pasados días hemos vivido un evento meteorológico extraordinario, una gran nevada, que ha sido sorprendente tanto por los espesores de nieve acumulados como por la extensión del fenómeno en tiempo y espacio: cuatro días seguidos con nevadas que afectaron al centro, sur y este de la Península Ibérica.

Pero, ¿cuál es la causa de este fenómeno y por qué Galicia ha sido una de las pocas comunidades autónomas no afectadas? Para responder a esa pregunta hay que tener en cuenta que las nevadas se produjeron por la conjunción de dos fenómenos diferentes. El primero, la presencia de aire muy frío de origen Ártico (impulsado por un anticiclón en el Atlántico, al norte de Azores, y las bajas presiones en el Golfo de Vizcaya). Esto formó un pasillo que acercó ese aire frío a España, lo que dio lugar a nevadas bastante copiosas en Galicia, particularmente los días 3 y 4 de enero.

El segundo fenómeno fue la borrasca Filomena. Se formó en la zona de Canarias a partir del martes 5 de enero, el jueves ya alcanzaba el sur de España y el viernes 8 se situaba en el centro de la península. Filomena aportó la inestabilidad y las precipitaciones típicas de un evento de lluvia intensa, pero no extrema ni desde luego histórica.

Fue el encuentro de Filomena con la masa de aire frío procedente del Ártico, que todavía estaba en la Península Ibérica, lo que convirtió la precipitación en nieve y originó la gran nevada, con espesores que alcanzaron en muchos lugares la categoría de récord; o lo que es lo mismo, cada litro por metro cuadrado de lluvia se convirtió en un centímetro de nieve.

La explicación de que en Galicia no se registrasen las copiosas nevadas de otros puntos se debe simplemente a que de los dos factores necesarios (aire frío preexistente e inestabilidad) nos faltó el segundo, pues entre la jornada del viernes y sábado Filomena siguió una trayectoria hacia el Mediterráneo y eso hizo que apenas rozase Galicia, por lo que las precipitaciones fueron muy escasas.

Sin embargo, tenemos que estar muy pendientes en el futuro, ya que este tipo de eventos tienen que ver con una circulación anómala de las masas de aire en el hemisferio norte, donde la circulación norte-sur sustituye a los habituales movimientos oeste-este; una anomalía más frecuente por el efecto del cambio climático.

Por Mª Luz Macho Eiras / Juan Taboada Subdirectora xeral de Meteoroloxía e Cambio Climático / Coordinador de Meteogalicia

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