Amanece el 6 de enero, ese momento en el que todos los méritos acumulados a lo largo del año revierten en un cúmulo de objetos materiales. El número y tamaño de los paquetes depositados bajo el árbol se entienden como el termómetro de lo buenos o malos que hemos sido en los últimos 365 días. Puede que este año la regla no se cumpla y que los obsequios mengüen en muchos hogares por las restricciones sanitarias, económicas o anímicas. Pero no hay que afligirse por ello. Si algo nos enseñó la cuarentena es que las cosas importantes son muy pocas. Una intuición que refrenda en Netflix el documental titulado Los minimalistas: Menos es más. Está protagonizado por Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, promotores desde sus libros y su blog de un estilo de vida frugal que llega a millones de seguidores.
Los autores son los Marie Kondo del capitalismo. Todo lo que dicen suena tan bien. Su discurso resulta demoledor para un modelo económico que se esfuerza en crear deseos impuestos y en dictar aquello que no sabemos que necesitamos. Una cultura publicitaria que se asienta en hacernos sentir mal por no estar a la altura en cuestión de coche, de ropa, de pelo o de piel. Materialitis, llaman a ese mal que empuja a llenar el vacío con un pozo de aspiraciones sin fondo. Si hoy los Reyes Magos llegan con la carga ligera, no hay razón para la tristeza. Ahora ya sabemos que las cosas esenciales no vienen en papel de regalo.